Elfo
20-jun-2008, 16:08
Las mañanas no habían sido tan frías como esa para el decrepito anciano, quien entre las gruesas sabanas de su cuarto real, buscaba la posición mas cálida para seguir durmiendo… pero ya media vez despierto un escalofrió recorrió su espalda, un temor se apodero de el, titubeo en levantarse, la cama repleta de almohadas se rehusaba a soltarlo, pero el anciano en un camisón blanco abandono su lecho llego a tras pies al enorme balcón real, donde la alfombra roja todavía se extendía, como había visto durante toda su vida de Rey estaba su pueblo, las cabañitas y chocitas que dejaban ver las angostas calles que se remolinaban hasta dar con la plaza principal… el amaba su pueblo, este que veía y todo el que se perdía en el horizonte que sabia que eran de sus dominios… sus seniles ojos, grises de vejes contrastaban con su postura apoyada al grueso pilar de palacio, en el cielo diviso un punto negro que a medida pasaban los segundos se hacia mas visible… dando la silueta de un cuervo… -ave oscura de malos presagios (pensó para si mismo el viejo Rey).
El cuervo parecía danzar en el viento, miraba con atención el pueblo, pero su objetivo era el castillo, que se erguía majestuoso a las faldas de una montaña la cual estaba junto a un caudaloso rio, el portón principal tenia la altura de veinticinco hombres, parados uno sobre otro, de madera de los mejores robles obsequiadas por los treewolks del bosque de los susurros, solo podía ser sostenida por una inmensa cadena con eslabones del tamaño de un burro, anclados en ambas torres que nacían de la mismísima falda de la montaña.
El cuervo se acerco al balcón… el anciano dio un gesto de sonrisa… y no mostro ningún asombro cuando vio que el cuervo al tocar el piso alfombrado del real balcón ya no era una pata de ave si no el calzado de un hechicero, túnica oscura, báculo en mano, calvo y ojos agudizados, en su mejia derecha una cicatriz…
-Eres el emisario de la muerte?? –Pregunto el Rey-
-(Después de una mueca que debería interpretarse como sonrisa) En tu caso excelencia, me temo que si…
-Estoy listo dime cuando partiré… -pregunto el Rey-
-Mi Rey, se que no te preocupa el irte si no las condiciones que quedaran para WindDor-Rrhod, tus temores tienen muchos fundamentos, y dos de tus tres hijos vienen ya camino hacia acá, para ver a su padre el Rey en su lecho.
-Te interpreto como Heraldo de la muerte, ignoro que clase de hechicero seas, por tu tono y actitud, veo que traes nuevas, será mejor que me las des, así veré que puedo hacer aun a escasos días de mi muerte…
-Mi Rey, lamento decirle que esta tarde ud. Acompañara a su padre y al padre de su padre, pero debe dar la orden de no dejar descubiertas sus fronteras, el ejercito azul como bien es llamado el vuestro, debe de ser precavido, Yo solo soy un aprendiz de hechicero que vio a través de un Oráculo la caída de WindDor-Rrhod, todo por seguir la tradición de reunir a todo el Ejercito en los funerales del Rey.
-Según las cartas de mis hijos solo Elrod, el segundo , no vendrá, prefiere mantener guardia en la puerta oeste, ya que esta linda con nuestra mas peligrosa amenaza, yo no veo ninguna, tenemos relaciones comerciales con ellos muy importantes.
-Mi Rey, ellos solo esperan ver a WindDor-Rrhod susceptible para lanzar una invasión, escuche lo que el Oráculo me mostro… Las tres puertas serán atacadas en cuanto sepan de su deceso…
El anciano vio la puerta principal de su habitación donde alguien pedía permiso para entrar, cuando busco de nuevo al hechicero… este ya no estaba
El cuervo parecía danzar en el viento, miraba con atención el pueblo, pero su objetivo era el castillo, que se erguía majestuoso a las faldas de una montaña la cual estaba junto a un caudaloso rio, el portón principal tenia la altura de veinticinco hombres, parados uno sobre otro, de madera de los mejores robles obsequiadas por los treewolks del bosque de los susurros, solo podía ser sostenida por una inmensa cadena con eslabones del tamaño de un burro, anclados en ambas torres que nacían de la mismísima falda de la montaña.
El cuervo se acerco al balcón… el anciano dio un gesto de sonrisa… y no mostro ningún asombro cuando vio que el cuervo al tocar el piso alfombrado del real balcón ya no era una pata de ave si no el calzado de un hechicero, túnica oscura, báculo en mano, calvo y ojos agudizados, en su mejia derecha una cicatriz…
-Eres el emisario de la muerte?? –Pregunto el Rey-
-(Después de una mueca que debería interpretarse como sonrisa) En tu caso excelencia, me temo que si…
-Estoy listo dime cuando partiré… -pregunto el Rey-
-Mi Rey, se que no te preocupa el irte si no las condiciones que quedaran para WindDor-Rrhod, tus temores tienen muchos fundamentos, y dos de tus tres hijos vienen ya camino hacia acá, para ver a su padre el Rey en su lecho.
-Te interpreto como Heraldo de la muerte, ignoro que clase de hechicero seas, por tu tono y actitud, veo que traes nuevas, será mejor que me las des, así veré que puedo hacer aun a escasos días de mi muerte…
-Mi Rey, lamento decirle que esta tarde ud. Acompañara a su padre y al padre de su padre, pero debe dar la orden de no dejar descubiertas sus fronteras, el ejercito azul como bien es llamado el vuestro, debe de ser precavido, Yo solo soy un aprendiz de hechicero que vio a través de un Oráculo la caída de WindDor-Rrhod, todo por seguir la tradición de reunir a todo el Ejercito en los funerales del Rey.
-Según las cartas de mis hijos solo Elrod, el segundo , no vendrá, prefiere mantener guardia en la puerta oeste, ya que esta linda con nuestra mas peligrosa amenaza, yo no veo ninguna, tenemos relaciones comerciales con ellos muy importantes.
-Mi Rey, ellos solo esperan ver a WindDor-Rrhod susceptible para lanzar una invasión, escuche lo que el Oráculo me mostro… Las tres puertas serán atacadas en cuanto sepan de su deceso…
El anciano vio la puerta principal de su habitación donde alguien pedía permiso para entrar, cuando busco de nuevo al hechicero… este ya no estaba