«--´¯`EiLeEn•LiLiTh´¯`--»
04-oct-2006, 13:33
- "La cajita de música despierta a una pequeña bailarina de porcelana que está atada a ella. Solita, imaginando que una parejita está con ella, danzando juntos al compás de una melodía repetitiva y suave..."
Así es como yo te veía, siempre en aquella plaza bailando con tu sombra, hablando sola y saltando como una niña dulce de 9 años.
Todos los días, salías de aquella casita blanca a la plaza para bailar con tu sombra. Fuesen días de sol o días de lluvia, entrabas al escenario vestida con andrajos que, para ti, eran el más hermoso vestido blanco. Te ubicabas entre medio de aquellos bancos a los que, imaginariamente, colocabais audiencia, y dos árboles que marcaban tu escenario. Bailabas horas y horas, sin prestar atención a quienes te observaban como una niña juguetona, luego como una adolescente solitaria y posteriormente, como una mujer que estaba loca.
Niña hermosa, tu mente siempre vivirá en un mundo paralelo, dentro de una farándula imaginaria, con público etéreo, luces multicolores; mientras tu cuerpo formará figuras perfectas en medio de una plaza, a la luz de los transeúntes que no observarán tu danza, sino a la niña autista de la cual sienten pena, y yo, como tu madre, observaré con un sazón de admiración y un tumor lleno de tristeza...
Así es como yo te veía, siempre en aquella plaza bailando con tu sombra, hablando sola y saltando como una niña dulce de 9 años.
Todos los días, salías de aquella casita blanca a la plaza para bailar con tu sombra. Fuesen días de sol o días de lluvia, entrabas al escenario vestida con andrajos que, para ti, eran el más hermoso vestido blanco. Te ubicabas entre medio de aquellos bancos a los que, imaginariamente, colocabais audiencia, y dos árboles que marcaban tu escenario. Bailabas horas y horas, sin prestar atención a quienes te observaban como una niña juguetona, luego como una adolescente solitaria y posteriormente, como una mujer que estaba loca.
Niña hermosa, tu mente siempre vivirá en un mundo paralelo, dentro de una farándula imaginaria, con público etéreo, luces multicolores; mientras tu cuerpo formará figuras perfectas en medio de una plaza, a la luz de los transeúntes que no observarán tu danza, sino a la niña autista de la cual sienten pena, y yo, como tu madre, observaré con un sazón de admiración y un tumor lleno de tristeza...