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Thread: Cuentos de Terror de Autores Famosos

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    Post Cuentos de Terror de Autores Famosos

    Este Post es para los adictos a la lectura, por tu comprencion gracias
    Alos Adictos Al terror los Invito a que publiquemos cuentos cortos de Autores Famoso, solo Aquellos que a ustedes les guste.



    Una vez que promediaba,
    triste noche, yo evocaba,
    fatigado, en viejos libros,
    las leyendas de otra edad.
    Yo cejaba, dormitando,
    cuando alla, con toque blando,
    con un roce incierto, debil,
    a mi puerta oi llamar.
    "A mi puerta un visitante
    murmure - siento llamar;
    eso es todo, y nada mas".
    Ah es fatal que le remembre!
    Fue en un tetrico diciembre;
    rojo espectro enviaba al suelo
    cada brasa del hogar.
    Yo, leyendo, combatia
    mi mortal melancolia
    por la virgen clara y unica
    que ya en vano he de nombrar,
    la que se oye "Leonora"
    por los angeles nombrar,
    ah, por ellos nada mas!
    Ya al rumor vago, afelpado,
    del purpureo cortinado,
    de fantasticos terrores
    sinti el alma rebosar.
    Mas, mi angustia reprimiendo,
    conforteme repitiendo:
    "Es sin duda unvisitante
    quien, llamando, busca entrar;
    un tardio visitante
    que a mi cuarto busca entrar:
    eso es todo, y nada mas".
    Vuelto en mi, no mas vacilo;
    y en voz alta, ya tranquilo:
    "Caballero - dije - o dama,
    mi retardo perdonad;
    pero, de hecho, dormitaba,
    y a mi puerta se llamaba
    con tan fino miramiento,
    noble y timido a la par,
    que aun dudaba si era un golpe".
    Dije; abri de par en par:
    sombras fuera, y nada mas.
    Largo tiempo, ante la sombra,
    duda el anima, y se asombra,
    y medita, y suena suenos
    que jamas oso un mortal.
    Todo calla, taciturno;
    Pude alli quizas un nombre:
    "Leonora", murmurar,
    y, en retorno, supe el eco:
    "Leonora", murmurar;
    esto solo y nada mas.

    A mi cuarto volvi luego.
    Mas, el alma toda en fuego,
    senti un golpe, ya mas fuerte,
    batir claro el ventanal.
    "~De seguro, de seguro
    - dije - hay algo, alli en lo oscuro,
    que ha tocado a mi persiana.
    Y el enigma aclare ya:
    Corazon, quieto un instante!
    Y el enigma aclare ya:
    es el viento, y nada mas".


    Dejo francos los batientes,
    y batiendo alas crujientes,
    entra un cuervo majestuoso
    de la sacra, antigua edad.
    Ni aun de paso me saluda,
    ni detienese, ni duda;
    pero a un busto que en lo alto
    de mi puerta fijo esta;
    sobre aquel busto de Palas,
    que en mi puerta fijo esta,
    va y se posa, y nada mas.


    Frente al ave, calva y negra,
    mi triste animo se alegra,
    sonreido ante su porte,
    su decoro y gravedad.
    "No eres - dije - algun menguado,
    cuervo antiguo que has dejado
    las riberas de la Noche,
    fantasmal y senorial!
    En plutonicas riberas,
    cual tu nombre senorial?"
    Dijo el Cuervo: "Nunca mas".


    Me admiro, por cierto, mucho
    que asi hablara el avechucho.
    No era aguda la respuesta,
    ni el sentido muy cabal;
    pero en fin, pensar es llano
    que jamas viviente humano
    vio, por gracia, a bestia o pajaro,
    quieto alla en el cabezal
    de su puerta, sobre un busto
    que adornara el cabezal,
    con tal nombre: Nunca mas.


    Pero, inmovil sobre el busto
    venerable, el Cuervo adusto
    supo solo en esa frase
    su alma oscura derramar.
    Y no dijo mas en suma,
    ni movio una sola pluma.
    Y yo, al fin: "Cual muchos otros
    tu tambien me dejaras.
    Perdi amigos y esperanzas:
    tu tambien me dejaras.
    Dijo el Cuervo: "Nunca mas".


    Conturbdo al oir esta
    cabalistica respuesta:
    "Aprendio - pense - las silabas
    que repite sin cesar,
    de algun amo miserable
    que el Desastre inexorable
    persiguio tanto, tanto,
    fque, por treno funeral,
    por responso a sus ensuenos,
    su estribillo funeral
    era: "Nunca mas".


    Y, del Cuervo reverendo,
    mi tristeza aun sonriendo,
    ante puerta y busto y pajaro
    rode luego mi sitial;
    y, al amor del terciopelo,
    fue enlazando mi desvelo
    mil ficciones, indagando
    que buscaba, inmemorial,
    aquel flaco, torpe, lugubre,
    rancio cuervo inmemorial
    con su eterno: "Nunca mas".


    Mudo ahora esto inquiria;
    mudo ante el, porque sentia
    que hasta lo intimo del pecho
    me abrasaba su mirar;
    esto y mas fui meditando,
    reposandome en lo blando
    del cojin violeta oscuro
    que ya nunca oprimiras,
    el cojin ~junto a mi lampara
    que ya nunca oprimiras,
    oh Leonora, nunca mas!


    Y ensone que en el ambiente
    columpiaban dulcemente,
    emisarios invisibles,
    incensario inmaterial.
    Y exclame: "Triste alma mia:
    por tus angeles te envia
    el Senor, tregua, y nepente
    con que al fin olvidaras!
    Bebe, bebe ese nepente,
    y a Leonora olvidaras!"
    Dijo el Cuervo: "Nunca mas".


    "Ya te enviara aqui el Maldito,
    ya, indomable aunque proscrito,
    oh profeta o ave o diablo
    - dije - Espiritu del mal,
    a este paramo embrujado
    y a este hogar de horror colmado
    te empujara la tormenta:
    dime, oh, dime con verdad:
    Dijo el Cuervo: "~Nunca mas".


    "~Por el Cielo Que miramos,
    por el Dios en que adoramos,
    oh profeta, ave o demonio
    - dije - Espiritu del mal:
    di si esta alma dolorida
    podra nunca, en otra vida,
    abrazar a la aurea virgen
    que aqui en vano he de nombrar.
    La que se oye "Leonora"
    por los angeles nombrar!"
    Dijo el Cuervo: "~Nunca Mas".


    Partiras, pues has mentido,
    o ave o diablo!" clame, erguido.
    "Ve a la noche plutoniana!
    Goza alli la tempestad!
    Ni una pluma aqui sombria
    me recuerda tu falsia!
    Abandona ya este busto!
    Deja en paz mi soledad!
    Quita el pico de mi pecho!
    Deja a mi alma en soledad!
    Dijo el Cuervo: "Nunca mas".


    Y aun el Cuervo, inmovil, calla:
    quieto se halla, mudo se halla
    en tu busto, oh Palas palida
    que en mi puerta fija estas;
    y en sus ojos, torvo abismo,
    suena, suena el Diablo mismo
    y mi lumbre arroja al suelo
    su ancha sombra pertinaz,
    y mi alma, de esa sombra
    que alli tiembla pertinaz,
    no ha de alzarse, Nunca mas!

    Edgar Allan Poe
    Last edited by Edward; 07-29-2005 at 11:50 AM. Reason: comprencion
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  2. #2
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    Post El Fantasma de la Opera

    El Fantasma de La Opera por Gaston Leroux

    Acto I

    Estamos justo en el medio de un ensayo de la ópera Hannibal. El señor Lefèvre, el antiguo dueño del teatro, está mostrando a los nuevos dueños, los señores Firmin y André, el gran escenario. Mientras canta la prima donna, Carlotta, cae un telón de fondo que casi la mata. Un grito, "¡Es el Fantasma de la Ópera!" Enfadada, Carlotta se niega a cantar.

    Meg Giry, hija de la maestra de baile, Madame Giry, sugiera que su amiga, Christine Daaé, tome el lugar de Carlotta. Christine ha estado tomando lecciones de canto de un misterioso maestro.

    A su triunfo en la ópera asiste Raoul, un noble y patrocinador del teatro. Raoul reconoce a Christine de su amistad en la infancia. Pasa al camerino tras la función a invitarla a cenar, pero Christine le dice que no puede ir, porque su maestro "El Ángel de Música", es muy estricto.

    Cuando Raoul se marcha, el Fantasma aparece y lleva a Christine a los sótanos del teatro, donde el Fantasma seguirá aleccionándola.

    La lleva a su morada subterránea, donde ve un maniquí de sí misma vestida de novia. Se desmaya y despierta varias horas después al oír al Fantasma tocando el órgano. A hurtadillas se acerca a él por la espalda y le quita la máscara. Horrorizada, la lleva de nuevo a la superficie.

    El Fantasma a enviado notas a los dueños del teatro, así como a Raoul, Madame Giry y Carlotta, donde da las instrucciones para que Christine sea la protagonista en la nueva ópera, Il Muto. Los dueños del teatro se niegan a cumplir la voluntad del Fantasma.

    Il Muto se representa con Carlotta como protagonista y Christine en un papel secundario. Tal como prometió... un desastre ocurre, el técnico encargado del telón, Joseph Buquet, es asesinado, y la voz de Carlotta se estropea misteriosamente.

    En medio de la confusión, Raoul y Christine escapan al tejado del teatro. Allí se declaran su mutuo amor. Enfurecido por la traición de Christine, el Fantasma provoca el desastre final de la noche, el gran candelabro del teatro se estrella contra el escenario.




    Acto II

    El segundo acto abre en el gran Baile de Máscaras, en las escaleras del teatro. Nadie ha vuelto a oír hablar del Fantasma desde hace seis meses. Christine y Raoul están prometidos, pero lo guardan en secreto; Christine guarda su anillo de compromiso en un collar sobre su pecho.

    De pronto, el Fantasma aparece, disfrazado de La Muerte Roja, y da a los dueños del teatro el libro de su ópera Don Juan Triunfante.

    Al principio no querían hacer esa extraña ópera, aunque animados por Raoul, deciden montarla como plan para atrapar al Fantasma, usando a Christine como cebo.

    Christine visita la tumba de su padre. Sobre la lápida está el Fantasma, animándola a unirse a él. Raoul aparece y se la lleva.

    Al fin llega la noche de estreno de Don Juan Triunfante. El teatro está rodeado de guardias y policías para cazar el Fantasma. Llegando al final de la ópera, el Fantasma sustituye a Piangi, el tenor principal. Actúa con Christine en el escenario mientras dura la representación, y escapa con ella una vez más hasta su laberinto debajo del teatro.

    En el último enfrentamiento, el Fantasma hace a Christine elegir: quedarse con él por siempre o la muerte de Raoul (que tiene prisionero). Su decisión da final a la historia del Fantasma de la Ópera...
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    solo adictos a la lectura

    Escritor argentino Luis Soto

    Apurémonos un poco que ya está anocheciendo. Cada vez que paso por este lugar me invade el triste recuerdo de ese día aciago. ¿Se acuerda? Todo empezó a hilvanarse de noche en aquella hermosa casa de los grandes baldosones graníticos, donde usted y yo jugamos a las cartas, charlamos y jugamos otra vez con los recuerdos de la adolescencia, hasta que recibimos la terrible noticia de la muerte de Eva como un horroroso vaivén.

    Esa vez sentí una especie de herida cortante en el pecho, y oculté automáticamente mi rostro tras las manos, para sorprenderme escuchándome decir que la vengaría. Sin sopesar demasiado esas palabras, sin comprender lo que estaba diciendo. Fue un segundo sin pensar porque no habría necesidad de pensar.


    Yo no estaba acostumbrado a tomar decisiones como esa, tan urgente, tan concluyente y sorpresiva, y descubrí en mis palabras y en mis gestos arrebatados, una especie de orgullo pueril, por esa atracción tortuosa que ella ejercía sobre todo mi cuerpo y mis completos pensamientos como una intrusión, aún en su completa ausencia.

    Sepa que todavía me llega el constante recuerdo de su mirada salvaje de ojos raros y espléndidos, que le daba todo ese aire de mujer diabólica, temible, desde la primera vez en que me habría asomado al abismo permanente de sus ojos.

    Ella estaba construida un poco así, y trataba a todos los hombres con una especie de superioridad natural, como si permanentemente no estuvieran al alcance de las circunstancias. Tenía sus motivos, claro. Y un feroz carácter que estallaba ante la menor chispa. Daba miedo, y vivía algo de siniestro en la relación con su marido; ostentaba una oscura sumisión, incomprensible para una mujer dominante. Lo extraño, lo inquietante, no está en mis palabras, sino en esos actos que contemplé una y otra vez, y con los cuales llegué a la entera conclusión de que Jorge, su esposo, estaba enfermo. Víctima de una grotesca y silenciosa enfermedad que lo transformaba en un miserable desecho, que la arrastraba a ella a la más vergonzosa abyección. Un hombre que había perdido toda su pasión de hombre, que parecía como hasta mellado en sus fuerzas, y se había convertido en un musgo, en una sombra rencorosa y alcoholizada.

    La noche en que ella murió, sólo se oyó el silencio, algún crujido cercano o un leve suspiro. Nada hacía prever que la habría matado.

    Pero usted y yo lo sabíamos.

    Sí, y más tarde nos enteramos de la cruenta pelea que horas antes había precedido al silencio. Y ese entero silencio de ella que floreció y se extendió a partir de esa noche como una enredadera por todo el pueblo.

    Nunca olvidaré la sonrisa cínica estallada en la boca de ese hombre al día siguiente del entierro. Cuando lo miré, sentí que mis dedos se clavaban en su garganta. No, no me mire así. Fueron mis mas profundos sentimientos. Le diré algo más, esa tarde, al regresar por el camino solitario del cementerio, sólo escoltado por repetidos y cimbreantes álamos, vi la figura de la muchacha ondulando en los alrededores, y comprendí, -por qué no habría de ser así-, si ella sabía que en el fondo yo la había amado. Y a veces, cuando todavía cruzo esa arboleda situada a dos cuadras de su casa, todavía me parece verla entre los árboles, de pie y mirando, con ojos lentos de cansancio. Y diciéndome con un gesto sin palabras, en un monólogo repetido e insonoro de su mirada: ¿qué estás esperando?


    ¿No me cree? Vamos, acompáñeme esta noche hasta la casa. Tal vez ella se nos cruce en el camino y así se disipen todas sus dudas. Tenga la completa seguridad de que hoy cumpliré mi juramento.

    Un rato después llegamos casi al extremo del pueblo, apenas dos calles antes. La avenida de tierra bajaba en pendiente y desde allí contemplamos la vieja casona solitaria. A través de la ventana, escoltada por dos cortinas amarradas por cordones a los costados, una lámpara dejaba traslucir una débil luz amarillenta. Esa noche, el médico del pueblo y yo miramos largamente en esa dirección.
    Permanecimos así por un largo rato hasta que le dije que creía que había llegado la hora definitiva. Él no me respondió, y su silencio se transformó en afirmación para mis propios pensamientos, ahora convertidos en dedos largos y tensos que asfixiaban.

    Bajé hasta allí con cautela, sintiendo a mis espaldas sólo una mirada silenciosa, como si se tratara de mi propia y callada sombra.
    Al aproximarme a la única ventana iluminada fue cuando vi borrosamente su cuerpo encorvado. Su figura entera parecía la de un hombre más viejo, tumbado allí en el sillón violeta bajo la lámpara, a los pies diseminadas un par de botellas vacías, dando testimonio de su deplorable estado psíquico y moral. Pensando en que ese hombre habría buscado no sólo subordinar la voluntad de ella, sino aniquilarla; no exagero si digo que su vida se había convertido en un solo y oscuro propósito: ani-quilar a aquella mujer. Y enceguecido con su propio y pérfido pensamiento, había culminado así su anhelada obra extinguiéndole la vida.

    Y ahora se pudría lentamente sin razones para continuar viviendo. Llegué a la conclusión que no valdría la pena abreviarla.


    Una extraña sensación me envolvió sorpresivamente en ese instante. Un frío glacial se apoderó progresivamente de mi cuerpo, me di vuelta para mirar la calle y distinguir la silueta del amigo que había dejado atrás. No lo vi. Pero a pesar de no verlo, presentí su presencia callada en las inmediaciones. En ese momento tomé la decisión de entrar. No me fue difícil, pues la puerta se hallaba sin llave. En el interior, un perfume conocido poblaba el ambiente. Era el perfume de ella que aún no se había extinguido, a pesar de los meses que habían transcurrido desde su partida.

    Sentí un ruido duradero semejante a un forcejeo, y al ingresar en la habitación donde estaba el hombre, constaté que su cuerpo oscuro se hallaba volcado en el piso, acaso muerto acaso mutilado.

    La ventana estaba abierta y un viento helado se apoderaba de la casa crecientemente. Salí de allí con el convencimiento de que la venganza había sido consumada por otro.
    Al emprender el camino de regreso por la empinada calle, vi la fría figura del médico como clavada al piso, congelado en un gesto mudo de puro asombro. Sus ojos no cesaban de mirar en dirección de la casa.

    Ya está hecho, le dije. Sí, respondió apenas, y se quedó atornillado allí.

    Vamos, lo jalé del brazo, y se movió como un autómata a través de una llana geografía sin palabras.
    Como sólo se podría mover un hombre cuando acaba de ver la callada figura de una muchacha como aquella, ondulando por los alrededores, ejerciendo su constante y definitiva dominación sobre los hombres.
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  4. #4
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    Las Brujas de Salem

    Este no es un cuento pero de Igual forma Quiero ponernlo aqui

    Las Brujas de Salem

    Antes de decir cualquier cosa sobre los extraordinarios hechos ocurridos en Salem debo de ubicarles en el lugar específico donde se encuentra este pueblo. Salem, ahora conocido como Danvers, se sitúa en la bahía de Massachussets, Estados Unidos (conocida en aquel tiempo como “la nueva Inglaterra”.

    Salem nunca fue un pueblo de acción y los colonos ingleses que se habían establecido allí impusieron el cristianismo(catolicismo), por lo tanto las actividades ejercidas por Tituba, criada del ministro-reverendo Samuel Parris, para entretener a las niñas Betty y Elizabeth Parris, y Abigail Williams (hijas y sobrina del reverendo), fueron mal vistas por el pequeño pueblo.

    Tituba sabía leer la fortuna e impresionablemente la clara del huevo. Esta ultima consistía en echar agua y la clara de un huevo en un vaso de cristal que contuviera una vela encendida dentro, para poder ver la silueta del futuro esposo en el humo de la vela cuando esta se apagara. Según otras fuentes utilizadas para la investigación, solo Tituba y la anciana Martha Cory eran las únicas capaces de realizar con exactitud este acto.

    Poco a poco la actitud de las niñas Parris iba cambiando. Según algunas crónicas la primera comenzaba a llorar sin motivo, mientras la otra corría en cuatro patas y ladraba como perro. Otras chicas también se comportaban de forma extraña, como por ejemplo, Ann Putman, de 12 años, quien declaró ante la corte que había peleado con una bruja que había intentado decapitarla.

    Un tiempo después Tituba declaró que era una bruja, y que uno de sus espíritus había atacado con un cuchillo a Ann Putman intentando decapitarla. También dijo que ella no era la única bruja en Salem y acusó a las niñas Parris de ejercer esta actividad.

    Por otro lado las niñas Parris declararon que obraban obligadas por Satanás, y que ellas podían reconocer a los que practicaban la brujería y de esta manera “ayudar“ a los ministros a capturar a los “enemigos”. Así que las chicas Parris se dedicaron a acusar a todos a quienes ellas querían, incluyendo al esposo de Tituba, al cual acusaron de elaborar un pastel con harina de centeno y orina de niño. Esto último nos deja ciertas dudas por la ausencia de pruebas físicas.

    En una audiencia celebrada en marzo de 1963 se descubrieron muchas cosas. Por ejemplo, Tituba declaró sobre la existencia de un hombre alto de Boston, el cual fue identificado como Jhon Proctor, el cual poseía el libro sagrado, un libro que contenía los nombres de todos los brujos y brujas que habitaban el Salem. También se descubrió que Proctor tuvo un romance con Abigail Williams, cometiendo así adulterio contra su esposa, Elizabeth Proctor, quien fue acusada de brujería por Abigail antes del arresto de Proctor, aparentemente por celos.

    Otro acusado fue Giles Cory, de 80 años, quien se negó a declarar cuando se le acuso a él y a su esposa, Martha Cory, de brujería. Murió aplastado con piedras por los guardias encargados de hacerlo hablar. A este brutal sistema se le conocía como “el detector de mentiras” y se utilizaba de la siguiente forma:

    Se amarraba al acusado a cuatro postes a unos centímetros del suelo y se le iba haciendo preguntas, si este no contestaba se le colocaba una enorme y pesada loza de piedra sobre la espalda; mientras el acusado se siguiera negando a declarar se le seguiría agregando mas lozas. Si el acusado sobrevivía dos días a esta masacre se le consideraba inocente, pero como es de suponerse nadie lo logró, lo que según los ministros demostraba que todos los acusados eran culpables.

    Como solo los que se negaban a declarar eran ejecutados Tituba se salvó y luego fue vendida por Parris.

    En siete años fueron ejecutados siete hombres, trece mujeres, doscientas personas fueron arrestadas y doscientas mas habían sido acusadas por las niñas Parris. Nadie fue quemado en la hoguera como se cree. Cuatro años después de los juicios de Salem, los jurados firmaron una confesión de error y suplicaron clemencia, esto causó un gran alboroto en la sociedad, pues esto fue la prueba de que muchas personas inocentes habían muerto sin razón.

    Catorce años mas tarde Ann Putman declaró que había obrado engañada por el diablo, pero a de entenderse que si ella sabía con quien estaba tratando, debió de imaginar las consecuencias que esto traería.

    Como anteriormente mencioné que muchas personas murieron en esta casería, he aquí los mas destacados:

    George Burroughs : antiguo reverendo de Salem. Fue acusado de ser el jefe de las brujas y murió ahorcado.

    Alice y Mary Parker: hermanas que practicaban los ritos con Abigail y las otras. Murieron ahorcadas el 22 de septiembre de 1692.

    Elizabeth Proctor: esposa de Jhon Proctor. Se encontraba embarazada en el momento que la apresaron, siendo acusada de ejercer la practica de brujería. No fue ejecutada, pero fue sentenciada a cadena perpetua.

    Jhon Proctor: portador del libro sagrado e incentivador a practicar la hechicería. Cometió adulterio con Abigail Williams, y murió ahorcado.

    Abigail Williams: sobrina del ministro Samuel Parris y amante de Proctor. Fue condenada un 6 de septiembre.

    Giles Cory: murió aplastado en el “detector de mentiras”por defender a su esposa y no declarar ante la corte.

    Martha Cory: murió un 22 de septiembre. Era esposa de Giles Cory. Fue acusada de brujería y de enseñar a Tituba a leer la clara de huevo.

    Lo que me motiva a escribir sobre esto es la intensidad del tema y el indescriptible interés que despierta en mí. Además este Tema me da a conocer las creencias que tenían las personas de otros pueblos o países en este caso Salem, siglos antes y como reaccionaban en situaciones como estas.

    Es importante destacar que lo que empezó como un juego para las niñas Parris marcó un punto muy importante en la historia. Las consecuencias que dejaron sus actos fueron muy grandes, pues por ellas murieron cientos de inocentes.

    Ahora existe mucha diferencia, en la sociedad, con respecto al satanismo o brujería que en aquella época, antes ser acusado o acusada de hechicería era lo peor que existía, ahora en cambio esto no le interesa a nadie e incluso causa admiración en los que creen.

    ¿ Qué piensas tú de la brujería?
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  5. #5
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    Flamingdevil Las Monjas

    Una joven de 18 años se quiso meter en un convento de monjas después de tres años estudios religiosos. Mirando un plano, la chica llegó a la puerta del enorme caserón tétrico y misterioso.

    Picó a la puerta y las monjas le recibieron. Esa noche al lado de la cama en la mesa de la habitación que le habian designado, encontró la carta de una chica que, al parecer habiá estado en el convento hace tres años. Decía:

    Querida familia, estew convento está poseído por el Diablo. Las monjas no son humanas. Por las noches juegan con la ouija y no hablan, hacen ruidos muy extraños. Ayer bajé a un sótano que hay en la habitación del piso de abajo. Intenté avisar a la chica que está en la habitación de al lado, pero cuando entré en la habitación y vi que otra chica se estaba comiendo sus pies, miró hacia atrás y mie vio. Tenía toda la cara deformadaBajé corriendo al sótano y abrí la puerta de golpe. Allí estaba el hombre que Reagan me describió en su historia. Que no tenía cara porque se la había comido de pasar hambre. Tengo miedo. Ayer cuando intenté salir se comió la mitad de mi brazo. Por favor venid a buscarme.
    Trazy

    Allí se acababa la carta, la joven, intrigada, bajo las escaleras y abrió la puerta del sótano para ver lo que había en su interior y al abría la puerta vió una cama que tenía una niña muerta atada, sin un brazo, sin ojos, y en la cabecera estaba escrito con sangre : Trazy.

    La chica corrió a buscar a las monjas que estaban fuera pero cuando salió y miró hacia arriba, vió volar a las monjas sin brazos y sin piernas, pero cuando se dió la vuelta...
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  6. #6
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    Unhappy Y el fin??

    Quote Originally Posted by Edward
    Una joven de 18 años se quiso meter en un convento de monjas después de tres años estudios religiosos. Mirando un plano, la chica llegó a la puerta del enorme caserón tétrico y misterioso.

    Picó a la puerta y las monjas le recibieron. Esa noche al lado de la cama en la mesa de la habitación que le habian designado, encontró la carta de una chica que, al parecer habiá estado en el convento hace tres años. Decía:

    Querida familia, estew convento está poseído por el Diablo. Las monjas no son humanas. Por las noches juegan con la ouija y no hablan, hacen ruidos muy extraños. Ayer bajé a un sótano que hay en la habitación del piso de abajo. Intenté avisar a la chica que está en la habitación de al lado, pero cuando entré en la habitación y vi que otra chica se estaba comiendo sus pies, miró hacia atrás y mie vio. Tenía toda la cara deformadaBajé corriendo al sótano y abrí la puerta de golpe. Allí estaba el hombre que Reagan me describió en su historia. Que no tenía cara porque se la había comido de pasar hambre. Tengo miedo. Ayer cuando intenté salir se comió la mitad de mi brazo. Por favor venid a buscarme.
    Trazy

    Allí se acababa la carta, la joven, intrigada, bajo las escaleras y abrió la puerta del sótano para ver lo que había en su interior y al abría la puerta vió una cama que tenía una niña muerta atada, sin un brazo, sin ojos, y en la cabecera estaba escrito con sangre : Trazy.

    La chica corrió a buscar a las monjas que estaban fuera pero cuando salió y miró hacia arriba, vió volar a las monjas sin brazos y sin piernas, pero cuando se dió la vuelta...
    HEY!!! quepasó cuando se dió la vuelta!!?? no es justo terminá la historia!! yo kiero saber en q acaba...
    The Lil' side of the dark ravens!

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    Flamingdevil lo k no keria ver

    Quote Originally Posted by Little Squishy
    HEY!!! quepasó cuando se dió la vuelta!!?? no es justo terminá la historia!! yo kiero saber en q acaba...
    la verdad es k la historia termina de esa forma para k tu le pongas un poko desuspenso, podriamos deducir k vio al hombre del sotano, pero la idea es k imagines tu peor temor reflejado en ese momento, ver akllo a lo k temes tanto de lo k tratas de uir y siempre estara detras de ti, cuando por fin te des la vuelta estara ai para.........
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  8. #8
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    creo....

    que se me hace que las monjas eran brujas...! ( o no?)

  9. #9
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    Flamingdevil miedo nooo, terror siiii

    TRES NOCHES DE TERROR

    La historia comenzó en una noche de invierno, yo estaba sintiendo el calor del fuego que ardía en la hoguera, las llamas humeantes hacían crujir los troncos de quebracho que estaban por consumirse. El ambiente era apropiado para descansar en el más profundo sueño, sin embargo...

    El sosiego y la quietud de esa noche de invierno son quebrantados por un disparo cercano a mi morada. ¿Que ocurriría en esta noche cruda y sombría? Velozmente me levante del sillón, guardé el libro en el armario y luego tomé un farol. Me aproximé hacia la ventana y contemplé solamente la gran luna llena que se ocultaba tras las nubes.

    Al salir de la casa; avancé por el prado, hasta dar con un alambrado. A unos cuantos metros noté un gran bulto y a su alrededor un charco de sangre. Horrorizado me aproximé pausadamente. De pronto padecí una frigidez aguda en todo mi cuerpo, al descubrir que en ese sitio yacía un cadáver de ser humano. Al tocarlo percibí que estaba tibio y con los sesos destrozados, lo habían asesinado hace muy poco tiempo. En ese instante percibí ruidos detrás de mí, giré lentamente, aterrado observé a un sujeto ensangrentado, con un arma de fuego dirigiéndola hacia mí. Sin tardar más, me embestí contra él, intentando arrebatarle el rifle.

    No había forma de sacárselo; el hombre me impulsó hacia atrás y caí de espaldas, contra el suelo, me levanté con ímpetu y huí hacia mi casa.

    De repente percibí un disparo y comprobé un dolor punzante en la pierna derecha, pero eso no impidió que continuara corriendo por el prado.

    Rápidamente me detuve unos momentos a descansar y observé detrás de mí, no divisaba absolutamente nada, y me oculté tras un árbol próximo a mí, pensé que allí no lograría descubrirme, en esta noche tan obscurecida.

    Odio ya le tenía a ese tipo, me había disparado y también había matado a otro, era un asesino en serie seguramente.

    Transcurrieron unos cuantos minutos y pensé que el lunático ya se habría retirado de estos prados.

    Caminé hasta aproximarme a mi casa, velozmente ingresé y atranqué con llaves la puerta de entrada.

    Sujeté un paño, fui hacia la cocina, lo humedecí y me higienicé la herida sangrante, después me coloqué una venda que poseía en el botiquín.

    De repente percaté ruidos en mi dormitorio, y tratando de no entrar en pánico, me oculté debajo de la mesa.

    Al abrirse la puerta de mi dormitorio, salió el lunático con su rifle y fue hacia la cocina. Sigilosamente me encaminé hacia la puerta de entrada, el hombre desde la cocina me descubrió y me disparó con su rifle; pero la bala me rozó el brazo derecho.

    Abrí la puerta de entrada, que estaba cerrada con llave, y descubro a otro individuo con un arma de fuego, fuera de la casa.

    Velozmente cerré la puerta con llave, mientras el lunático cargaba el rifle, me embestí contra él arrojándolo contra el suelo. Recogí un palo de la hoguera y le quemé la mano, el lunático arrojó el rifle, por el daño causado.

    Sin tardar lo sujete del cuello y recogí con la otra mano la leña ardiente que se me había caído y le carbonicé la frente.

    Me lanzó hacia atrás y caí de espaldas. Él juntó el rifle, abrió la puerta de entrada, le disparó al hombre que se encontraba fuera de la casa y corrió hacia el prado, dejándolo tirado y sangrante.

    Me levanté del suelo y observe horrorizado a la víctima, era un policía.

    Llamé a la comisaría más cercana.

    A la mañana siguiente, un guardia investigando me especificó:

    -El hombre, según lo describe usted, parece ser Klark Shesfferson, un maniático fugado de la prisión hace varios días.

    -Y si regresa por mi.

    -Pondremos un vigilante que cuide.

    -Bueno, muchas gracias.

    El guardia se retira, y deja a un policía en la puerta de entrada.

    A la noche, estaba trabajando en mi alcoba, con la computadora.

    Advertí ruidos fuera de la casa, corrí las cortinas y vi a Klark el hombre de anoche con la quemadura en la cara, cerré las cortinas y me apresuré a decírselo al guardia que estaba en la puerta, vigilando; la abrí y el policía cayó sobre mí ensangrentado... lo empujé y al querer cerrar la puerta la mano del policía la trababa, se la pateé y cuando al fin traté de cerrarla, Klark empujaba del otro lado, después de algunos intentos la cerré y puse las llaves...

    Corrí con desesperación hacia el teléfono. Levanté el tubo y no había tono, al parecer Klark había cortado esta línea. En la casa poseía otro teléfono, lo cual me hizo pensar que el mismo funcionaría correctamente, ya que era un celular. Antes de que yo discara en el celular Klark (Que entró por la cocina) me tiró al suelo.

    Me di vuelta, él tenía una navaja en la mano, se la pateé y la soltó.

    Fue a buscarla, pero antes yo lo agarré de los pies y cayó. Lo di vuelta y le apreté el cuello, hasta que dio vuelta la cara:

    -Lo maté... -dije con cansancio-

    Me paré y fui hacia el teléfono celular, Klark se levantó, y se abalanzó contra mí y me pegó por detrás, después de muchos intentos logré que Klark se soltara. Fui corriendo al comedor y levanté el tubo del teléfono que no funcionaba. Klark vino corriendo y me empujó contra el suelo cayendo él conmigo, con el tubo del teléfono le pegué muchas veces hasta que le brotó sangre de la cabeza.

    Lo alejé de mí con los pies y me levanté. Lo miraba atentamente mientras retrocedía. Fui hacia la cocina me lavé la cara y me sequé, cuando volví al comedor Klark había desaparecido.

    -Por Dios... voy a llamar a la policía.

    A la mañana siguiente un guardia me especificó:

    -En el prado hayamos un cuerpo totalmente carbonizado que poseía un cuchillo en su mano, no hay duda que sea Klark Shesfferson, se mató el mismo quemándose...

    -¿Pero porque querría quitarse la vida?

    -Era psicópata... se puede esperar mucha locura de esas personas.

    -Ahora me siento mucho más tranquilo, ya sé que no volverá, gracias oficial...

    Por la noche.

    Estaba sentado leyendo un libro de ciencia-ficción... noté ruidos fuera de la casa y pense:

    -¡No! El no puede ser... esta muerto.

    Corrí hacia el celular pero se escuchaba mucho ruido en la línea. ¡Que hago!

    Me apresuré para llegar al comedor y horrorizado descubrí que allí permanecía Klark, el maniático, al parecer entró por la chimenea.

    Quise escapar por la puerta pero estaba cerrada y las llaves habían desaparecido, Klark las había tomado.

    Junté el libro grueso que leía y se lo arrojé sobre la cabeza.

    Klark cayó al suelo, sin embargo se levantó al instante. Despojándose de la remera se abalanzó contra mí tirándome al suelo. Me colocó la remera en la boca y la nariz para ahogarme.

    Lo arrojé con los pies y cayó de espalda. Recogí un palo, que poseía para remover las brasas y se lo clavé en la espalda, justo en el pulmón derecho.

    Al penetrarle el palo, le brotó sangre de la boca, no obstante resistió el dolor agudo, y se levantó, sacándoselo del pecho.

    Klark desvaneciéndose cayó una vez mas al suelo.

    Me acerqué a lentamente hacia él, para comprobar si poseía las llaves.

    De repente abrió los ojos, yo lleno de furia lo levanté de la chaqueta y lo arrojé con ímpetu contra un gancho, el se clava la nuca y muere...


    FIN

    AUTOR := Leandro Juan Bautista Giraldez
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  10. #10
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    brujas

    Quote Originally Posted by kiry
    que se me hace que las monjas eran brujas...! ( o no?)
    brujas o demonios k piensas, o la representacion del interior de la joven????
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  11. #11
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    Ponder Brujas creo, porke volaban

    Wow pues estan chivas las historias a mi me gusta leer y estan largas pero cuando las lees no parecen tan largas!
    Total ke 8-) hey yo creo ke la niña de akella historia lo ke le paso es ke se dio la vuelta y le hicieron lo mismo ke a la niña de la carta... eso creo yo....
    The Lil' side of the dark ravens!

  12. #12
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    Me encata!

    Quote Originally Posted by Edward View Post
    Escritor argentino Luis Soto

    Apurémonos un poco que ya está anocheciendo. Cada vez que paso por este lugar me invade el triste recuerdo de ese día aciago. ¿Se acuerda? Todo empezó a hilvanarse de noche en aquella hermosa casa de los grandes baldosones graníticos, donde usted y yo jugamos a las cartas, charlamos y jugamos otra vez con los recuerdos de la adolescencia, hasta que recibimos la terrible noticia de la muerte de Eva como un horroroso vaivén.

    Esa vez sentí una especie de herida cortante en el pecho, y oculté automáticamente mi rostro tras las manos, para sorprenderme escuchándome decir que la vengaría. Sin sopesar demasiado esas palabras, sin comprender lo que estaba diciendo. Fue un segundo sin pensar porque no habría necesidad de pensar.


    Yo no estaba acostumbrado a tomar decisiones como esa, tan urgente, tan concluyente y sorpresiva, y descubrí en mis palabras y en mis gestos arrebatados, una especie de orgullo pueril, por esa atracción tortuosa que ella ejercía sobre todo mi cuerpo y mis completos pensamientos como una intrusión, aún en su completa ausencia.

    Sepa que todavía me llega el constante recuerdo de su mirada salvaje de ojos raros y espléndidos, que le daba todo ese aire de mujer diabólica, temible, desde la primera vez en que me habría asomado al abismo permanente de sus ojos.

    Ella estaba construida un poco así, y trataba a todos los hombres con una especie de superioridad natural, como si permanentemente no estuvieran al alcance de las circunstancias. Tenía sus motivos, claro. Y un feroz carácter que estallaba ante la menor chispa. Daba miedo, y vivía algo de siniestro en la relación con su marido; ostentaba una oscura sumisión, incomprensible para una mujer dominante. Lo extraño, lo inquietante, no está en mis palabras, sino en esos actos que contemplé una y otra vez, y con los cuales llegué a la entera conclusión de que Jorge, su esposo, estaba enfermo. Víctima de una grotesca y silenciosa enfermedad que lo transformaba en un miserable desecho, que la arrastraba a ella a la más vergonzosa abyección. Un hombre que había perdido toda su pasión de hombre, que parecía como hasta mellado en sus fuerzas, y se había convertido en un musgo, en una sombra rencorosa y alcoholizada.

    La noche en que ella murió, sólo se oyó el silencio, algún crujido cercano o un leve suspiro. Nada hacía prever que la habría matado.

    Pero usted y yo lo sabíamos.

    Sí, y más tarde nos enteramos de la cruenta pelea que horas antes había precedido al silencio. Y ese entero silencio de ella que floreció y se extendió a partir de esa noche como una enredadera por todo el pueblo.

    Nunca olvidaré la sonrisa cínica estallada en la boca de ese hombre al día siguiente del entierro. Cuando lo miré, sentí que mis dedos se clavaban en su garganta. No, no me mire así. Fueron mis mas profundos sentimientos. Le diré algo más, esa tarde, al regresar por el camino solitario del cementerio, sólo escoltado por repetidos y cimbreantes álamos, vi la figura de la muchacha ondulando en los alrededores, y comprendí, -por qué no habría de ser así-, si ella sabía que en el fondo yo la había amado. Y a veces, cuando todavía cruzo esa arboleda situada a dos cuadras de su casa, todavía me parece verla entre los árboles, de pie y mirando, con ojos lentos de cansancio. Y diciéndome con un gesto sin palabras, en un monólogo repetido e insonoro de su mirada: ¿qué estás esperando?


    ¿No me cree? Vamos, acompáñeme esta noche hasta la casa. Tal vez ella se nos cruce en el camino y así se disipen todas sus dudas. Tenga la completa seguridad de que hoy cumpliré mi juramento.

    Un rato después llegamos casi al extremo del pueblo, apenas dos calles antes. La avenida de tierra bajaba en pendiente y desde allí contemplamos la vieja casona solitaria. A través de la ventana, escoltada por dos cortinas amarradas por cordones a los costados, una lámpara dejaba traslucir una débil luz amarillenta. Esa noche, el médico del pueblo y yo miramos largamente en esa dirección.
    Permanecimos así por un largo rato hasta que le dije que creía que había llegado la hora definitiva. Él no me respondió, y su silencio se transformó en afirmación para mis propios pensamientos, ahora convertidos en dedos largos y tensos que asfixiaban.

    Bajé hasta allí con cautela, sintiendo a mis espaldas sólo una mirada silenciosa, como si se tratara de mi propia y callada sombra.
    Al aproximarme a la única ventana iluminada fue cuando vi borrosamente su cuerpo encorvado. Su figura entera parecía la de un hombre más viejo, tumbado allí en el sillón violeta bajo la lámpara, a los pies diseminadas un par de botellas vacías, dando testimonio de su deplorable estado psíquico y moral. Pensando en que ese hombre habría buscado no sólo subordinar la voluntad de ella, sino aniquilarla; no exagero si digo que su vida se había convertido en un solo y oscuro propósito: ani-quilar a aquella mujer. Y enceguecido con su propio y pérfido pensamiento, había culminado así su anhelada obra extinguiéndole la vida.

    Y ahora se pudría lentamente sin razones para continuar viviendo. Llegué a la conclusión que no valdría la pena abreviarla.


    Una extraña sensación me envolvió sorpresivamente en ese instante. Un frío glacial se apoderó progresivamente de mi cuerpo, me di vuelta para mirar la calle y distinguir la silueta del amigo que había dejado atrás. No lo vi. Pero a pesar de no verlo, presentí su presencia callada en las inmediaciones. En ese momento tomé la decisión de entrar. No me fue difícil, pues la puerta se hallaba sin llave. En el interior, un perfume conocido poblaba el ambiente. Era el perfume de ella que aún no se había extinguido, a pesar de los meses que habían transcurrido desde su partida.

    Sentí un ruido duradero semejante a un forcejeo, y al ingresar en la habitación donde estaba el hombre, constaté que su cuerpo oscuro se hallaba volcado en el piso, acaso muerto acaso mutilado.

    La ventana estaba abierta y un viento helado se apoderaba de la casa crecientemente. Salí de allí con el convencimiento de que la venganza había sido consumada por otro.
    Al emprender el camino de regreso por la empinada calle, vi la fría figura del médico como clavada al piso, congelado en un gesto mudo de puro asombro. Sus ojos no cesaban de mirar en dirección de la casa.

    Ya está hecho, le dije. Sí, respondió apenas, y se quedó atornillado allí.

    Vamos, lo jalé del brazo, y se movió como un autómata a través de una llana geografía sin palabras.
    Como sólo se podría mover un hombre cuando acaba de ver la callada figura de una muchacha como aquella, ondulando por los alrededores, ejerciendo su constante y definitiva dominación sobre los hombres.

    Cúal es el nombre del cuento? Estoy haciendo un trabajo con el y necesito el nombre!

  13. #13
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    Poder de Rep
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    Recomiendo EL HoRLA de Guy de Maupassant.

    Es increible.

    En ese relato se baso HPL para la llamada de cutuljo XD
    Oral Robert Died for a Pita Bread

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